Expresión de Juventud

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En una de mis actividades profesionales como comunicador organizacional, al servicio de mi país.

Saturday, November 23, 2013

La importancia de la oratoria en los líderes del mañana

 Por: César I. Falla Figueroa


En mi historia, para ser sensato han sido muy pocos los líderes nacionales que he visto exponer muy bien ese arte maravilloso, llamado oratoria. El primero que viene a mi memoria es el ex presidente Alan García Pérez, más allá de que podamos tener una opinión favorable o desfavorable sobre sus dos gestiones de gobierno, tenemos que ser hidalgos en reconocer sus grandes dotes de comunicación y su gran manejo de auditorio, en los diversos escenarios donde le toca participar. Otro de los grandes de la oratoria en nuestro Perú contemporáneo es el fundador del Partido Popular Cristiano, Luis Bedoya Reyes; cuyo modo de expresarse está muy ligado al humor criollo, con cierta ironía, acompañado de un importante nivel de comunicación.

Como comunicador, creo fundamental que hay que desarrollar esta forma bella de hablar, desde la educación primaria. Es importante que nuestro sistema educativo contemple en su currícula esta práctica, a manera de actividades, en la que se pueda involucrar en este quehacer, a profesores de cursos como: Lenguaje y Literatura o lo que se denomina en la educación actual, como Comunicación Integral. Es deprimente, como podemos ver a alumnos, estudiantes y señores profesionales, que carecen de la más mínima forma adecuada de expresión.

Desde mi óptica, este campo del saber debe ser cultivado por todo profesional, en especial por los que tengan el interés de ser expositores o conferencistas en un futuro, a nivel de capacitadores o como integrantes de mesas de discusión o de debate. La oratoria, es sumamente necesaria, no sólo en los espacios académicos institucionales y políticos; también lo es en el ámbito personal. Esto quiere decir en reuniones con la familia, con amigos, en reuniones de enorme relevancia como la celebración de la obtención de un título profesional, la celebración de un aniversario de matrimonio, nuestro cumpleaños, en fin una serie de acontecimientos de mucho significado en nuestras vidas; que requiere de nuestra participación como protagonistas del acto o como vinculados indirectamente con el mismo, o simplemente como profesionales que tienen algo que aportar.

Esta especial forma de hablar, es en muchos casos heredada de los padres y en sí de algunos de nuestros antepasados. Pero también, se logra a partir de un trabajo educativo planificado y responsable; puede ser ejercitado desde una temprana edad. Para ello se necesitan docentes capacitados, maestros con actitudes y aptitudes para saber trasmitir su experiencia y conocimientos, teniendo como base de este proceso, su trayectoria de vida y por supuesto su facilidad para llegar al alumno, clave para el desarrollo del aprendizaje. Aquí es importante que el orador, quien tenga la responsabilidad de brindar los mensajes o discursos a un determinado público objetivo; que muchas veces suelen ser: los presidentes, directores, jefes o gerentes; según los escenarios donde se desempeñen, tengan las ideas claras de lo que quieren transmitir a sus interlocutores y manejen un lenguaje acorde con el nivel educativo – cultural, de a quienes se dirige. De lo contrario, tendrán como destino el fracaso.

Además de una sólida personalidad, es necesario que el orador cuide su apariencia personal (imagen personal y una vestimenta adecuada) Así como una buena voz y clara dicción. Pero también es capital que este personaje, tenga entre una de sus principales características, las siguientes: puntualidad, simpatía, tolerancia, buen sentido del humor, autocontrol, comprensión, sutileza, cortesía, entre otros. De igual forma, contar con cualidades intelectuales como: agilidad mental, poder de observación, concentración y memoria, criterio, iniciativa, entre otros argumentos. Siempre de la mano, con un buen diccionario, que debe constituirse en una herramienta para la formación de un orador competente.

Comunicación, es sinónimo de integración y desarrollo. La sociedad está cada día más incomunicada, por la influencia de una serie de factores, entre ellos: las redes sociales (mal enfocadas), la televisión (sin ninguna perspectiva de desarrollo), la presencia de videojuegos (con mucha violencia en los niños). Los vídeojuegos que les ofrece internet a infantes y jóvenes (que no les deja nada bueno a la humanidad); son distractores y los estimulantes de esta involución social; constituyéndose en espacios que bloquean la integración, el progreso y desarrollo de una nación. En nuestro país, urge una sociedad que se comunique, y que se comunique mejor. Trabajemos comunicadores, periodistas, psicólogos, sociólogos, educadores, entre otros profesionales; en esta transcendental labor y es ahí donde la oratoria, cumple un rol primordial. No podemos renunciar a vivir en comunidad, regresemos a las reuniones entre vecinos; al diálogo abierto y amigo. Así como aprender a compartir nuestras alegrías, tristezas y aspiraciones y para ello una manera correcta de hablar, es muy oportuna para este noble propósito.

El Perú necesita de líderes que sientan lo que dicen, que sensibilicen a su foro, que persuadan para apostar por el bien, que busquen conmover y llamar a la acción. Pero una buena oratoria tiene que sostenerse sobre sólidos principios y valores, que vean a este personaje no solo como un excelente discursista sino como un verdadero agente de cambio, como un ejemplo para la sociedad, en especial para la niñez y juventud.

*Licenciado en Ciencias de la Comunicación

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